Embajada Mora
Lunes, 25 de agosto de 2025 · 10:00 h

Hemos llegado al último día de fiestas; hoy el festero no ha madrugado; ha almorzado tranquilamente en su comparsa; se ha puesto una toalla al cuello, se ha enfundado un guante, ha tomado el arcabuz y se ha dirigido al inicio del acto.
A las once de la mañana las doce comparsas del bando moro, encabezadas por su capitán, embajador y abanderado, se encuentran en la Canterería, a la altura del lavadero; y, precedidos por los banderines de cada una de ellas, los disparadores están preparados para iniciar su estruendoso paseo; cruzarán el Pont Vell -Puente Viejo-, subirán por la Plaça de Baix y travesarán el Porxet hasta llegar al castillo de Ontinyent, en el que ondea la bandera de la Cruz.
Al mismo tiempo ha iniciado su andadura el ejército cristiano, acampado en la zona norte del puente de Santa María; el cual hará lo propio, cruzando el mencionado puente, y bajando el Regall, para encontrarse con el moro a los pies de la fortaleza.
El toque de silencio de una trompeta hace callar los arcabuces; un jinete moro cruza la plaza a gran velocidad; a los pies del castillo entrega al centinela un pergamino instando a la rendición de la villa; el capitán cristiano lo lee para sí y, públicamente, lo rompe ante la algarabía general y la estafeta abandona la plaza. El centinela cristiano, desde las almenas, hace la introducción a la embajada, finalizando con unos bellísimos versos, a la vez que toda una declaración de intenciones, que Cervino escribiera hace ciento sesenta y cuatro años y que yo no puedo evitar transcribirles:
(Hablándole a la villa de Ontinyent)
Ven hoy a ver cómo en alegres burlas,
Recordando el valor de nuestros padres,
Unos somos cristianos, otros moros,
Y todos en quererte joh patria! iguales.
El sonido de unas trompas anuncia la entrada en la plaza del embajador moro, al que acompañan capitán y abanderado, todos ellos a caballo, seguidos de brillante escolta.
El embajador moro intenta conseguir, a través de la palabra, que el capitán cristiano le entregue la villa. Primero lo intenta con razones que demuestren que el castillo le pertenece; después ofrece pactos y regalos; finalmente recurre al miedo y la amenaza. Ninguno de los intentos le ayuda a conseguir el fin deseado y, como no podía ser de otro modo, son las armas las que ponen fin a la contienda. Los arcabuces escupen fuego, mientras capitanes y embajadores se enzarzan en combate de arma blanca. La victoria se decanta del bando moro, que deposita la bandera de la Media Luna en las almenas del castillo.
Este acto se declaró bien de interés cultural inmaterial, mediante DECRETO 4/2019, de 18 de enero, del Consell. La declaración está inscrita en la Sección Primera del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano.
Ubicación

Plaza Mayor
Plaza Mayor
Plaça Major
46870 Ontinyent
Valencia · España