Entrada de bandas de música e Interpretación del himno de Fiestas, «Chimo»
Jueves, 21 de agosto de 2025 · 16:00 h

Es el jueves anterior al cuarto domingo de agosto. Es media tarde. Todo el paseo de la Plaza de la Concepción está repleto de músicos vestidos con su uniforme de gala. Son las bandas de música oficiales de cada una de las veinticuatro comparsas. Comienza el desfile. Cada banda ha ensayado con sumo cuidado el pasodoble festero que ella misma ha elegido para este acto y ahora es el momento de demostrarlo. Ha llegado el momento de lucirse.
Durante más de dos horas, los músicos y las bandas desfilan con pasodobles por las calles Gomis y Mayans de Ontinyent en un emocionante concierto itinerante. Las agrupaciones de las distintas comparsas moro cristianas se visten con sus mejores galas, desplegando un ritmo frenético que culmina en la Plaza Mayor, la cual se llena gradualmente durante el evento.
La competencia se mezcla con la unión, ya que en la Entrada de Bandas se pueden escuchar piezas musicales difíciles, recientes, poco conocidas e incluso inéditas. El nivel de las partituras y las actuaciones es cada vez más notable a medida que avanzaba el evento.
La Sociedad de Festeros del Santísimo Cristo de la Agonía, entidad organizadora del acto, introdujo el concurso, dotado de premios económicos para sus ganadores. Las bandas oficiales de cada comparsa se dividen en dos secciones de competición para garantizar la equidad. La competencia cuenta con bandas de música que tienen más de 35 músicos en su formación y otras con menos de 35 componentes. A lo largo del recorrido, un jurado especializado evalúa a las formaciones musicales teniendo en cuenta la dificultad, afinación, sonoridad, interpretación y uniformidad. La puntuación máxima que una banda puede obtener es de 200 puntos.
Una vez están todos los grupos musicales en la plaza Mayor, las bandas finalizan su entrada, pero los músicos, en lugar de marcharse, se van situando convenientemente, en función del instrumento que portan, en la parte alta de la plaza, la subida conocida como el Regall.
Han entrado todas las bandas. La plaza, las calles que desembocan en ella, los balcones; todo está lleno de gente. El secretario de la Sociedad nos presenta al director invitado este año. Está situado encima del entablado. Levanta los brazos, batuta en mano. En la plaza se ha hecho el silencio. Más de mil músicos están pendientes de la batuta. Baja los brazos y todo se llena de armonía. Es Chimo, la marcha mora más internacional. Para Ontinyent es el himno de fiestas. Todos, juntos, hombro con hombro, nos balanceamos al compás de sus notas. Una mezcla de sentimientos te invaden: alegría, emoción, júbilo, gozo, euforia… Es imposible mantenerse impasible.
Como cada año, en la misma plaza mayor y al compás de la misma marcha mora, Chimo, más de 1,000 músicos tocando al unísono, bajo la atenta escucha de la multitud congregada para captar el mágico momento que conmueve a vecinos y visitantes. Este evento único reúne a 25 agrupaciones musicales de toda la geografía valenciana en una muestra de camaradería y talento. Una atronadora explosión de sonido detiene el tiempo en el corazón de Ontinyent. Emociones a flor de piel, recuerdos evocados, pieles de gallina, no hay palabras para expresarlo. Esto es Ontinyent, esto es algo que debes experimentar.
Se trata uno de los actos más esperados, multitudinarios y únicos de las fiestas de Moros y Cristianos. Una explosión de sonido que pone la piel de gallina año tras año.