Procesión de la subida del Santísimo Cristo de la Agonía
Domingo, 07 de septiembre de 2025 · 17:00 h

Es domingo; hace quince días que bajamos su sagrada imagen a la iglesia parroquial de San Carlos. Las campanas anuncian que son las siete de la tarde; la banda de música empieza a marcar los primeros acordes del himno de España; los Anderos, no sin esfuerzo, cruzan la portalada de la iglesia junto con el Morenet, ya están en la calle; la procesión ha comenzado.
Dos larguísimas hileras de fieles flanquean el itinerario; gente descalza; promesantes; todos, juntos, acompañando a Cristo en su Agonía Soberana, hasta su ermita al pie del monte, donde permanecerá hasta el inicio de la próxima fiesta.
Anoche todas las comparsas celebraron su Asamblea General Ordinaria, aunque todos la llamamos Creuà -cruzada-. Pero no, esta creuà no tiene absolutamente nada que ver con las expediciones que la Iglesia enviaba contra los moros en la Edad Media. En valenciano -nuestra lengua- utilizamos la expresión creu i ratlla -cruz y raya- para indicar la finalización de una etapa y el inicio de la siguiente. Y, también, tiempo atrás, las cuotas que cada festero aportaba a su comparsa, el tesorero o “cotizador” iba anotando las entregas a cuenta en una, realizaba la anotación en la ficha que él tenía de cada festero y también en el carnet que obraba en poder del propio festero. Esta acción se denominaba -traducido al castellano- “cotizar a la raya”. También en aquel tiempo de carencias, la gente compraba en las tiendas y era habitual cancelar la deuda poco a poco -a la raya-. Hoy las comparsas emiten recibos a sus socios a través de los bancos y cajas de ahorro. Evidentemente esto es más moderno, más fácil y cómodo para las personas encargadas de las finanzas de la comparsa y también para el propio comparsista, pero -evidentemente también- antes el hecho de tener que ir a cotizar era una excusa perfecta para ir todos los sábados o domingos a la comparsa, tomarse un refresco o un barralet y dialogar con los amigos.
En la Creuà se dan cuentas de todo lo ocurrido en el ejerció festero, es decir: desde la creuà del año anterior hasta la fecha; se repasa todo lo que se ha hecho, sus pros, sus contras y sus posibles mejoras; se aprueban las cuentas económicas; se despide a la gente que termina en sus cargos y se da la bienvenida a los que los van a ocupar. Se dan por terminadas unas fiestas y se empiezan las siguientes: no hay tregua; el ave Fénix renace de sus cenizas.
Cuando el Cristo llega a la ermita, la amplia explanada está llena de gente; la Imagen se detiene ante la puerta; el asesor religioso de la Sociedad de Festeros -y cura párroco de la iglesia de San Carlos-, desde púlpito exterior de la ermita, tiene unas palabras de reflexión sobre las fiestas que han terminado y sobre las que en ese preciso momento comienzan; se procede al sorteo público -por insaculación- de los llumeners que el año próximo tendrán el honor de llevar las andas del Cristo en esta misma procesión de la subida a la ermita; entonamos el himno al Santísimo Cristo de la Agonía; se dispara un castillo de fuegos artificiales; suena la banda y el Cristo es entrado en la ermita y depositado en su altar. Acaban de empezar las nuevas fiestas.
Ubicación
Real Parroquia de San Carlos, Gomis, Plaza de La Concepción, Pont Nou, Av. San Francisco, Ermita de Santa Ana
46870 Ontinyent
Valencia · España
Recorrido
Real Parroquia de San Carlos, Gomis, Plaza de La Concepción, Pont Nou, Av. San Francisco, Ermita de Santa Ana